de regreso a Belfast / by IKB

Me siento raro al sacar mi cámara digital de su escondite y empezar a capturar el mundo que me rodea; odio ser un turista. En San Francisco un turista era el equivalente de aquel hombre que se para en la misma esquina, año tras años, y predije el regreso de Dios y predica el castigo que recibirán todos los pecadores; es un irritante innecesario. Mas, mientras que él sigue firme, el número de turistas siempre aumenta.

El turista se reconoce fácilmente, en especial, por su admiración. De sus ojos escapa un brillo que inunda todo a su al rededor; es el brillo de la incredulidad. Quizá un sueño se ha hecho realidad.

Ahora, al reflexionar, son pocos los turistas que toman fotos. Supongo que la mayoría de las personas no saben cómo hacerlo.

A todo esto, debo de comentar sobre la república irlandesa; un día fue suficiente — quizá excesivo — para entender lo que tiene que ofrecer Irlanda. Con su glamour y kosmopolité, creo preferir a Belfast — es más fácil y sensible, posee un calor humano; las personas aquí son más amables. Uno siempre — casi — puede confiar en el inglés.

Aquí unas cuantas fotos que tomé de la ciudad: Dublín.

Aún estamos por decidir a dónde viajaremos la próxima vez; quizá a un lugar vecino, e.g., Escocia, o algún lejano, e.g., Estonia. Veremos.